Las características del grupo de mi escuela de tiro con arco eran, que había una consciencia de pertenencia a pesar de que todos practicábamos un deporte individual, debido a que siempre había una interacción recíproca entre nosotros, aunque después había personas con las que teníamos mas afinidad.
Teníamos pocas actividades compartidas, ya que solo realizábamos el calentamiento en grupo, pero aunque las demás actividades eran individuales siempre estábamos hablando entre nosotros en los circuitos de fuerza o cuando terminábamos una ronda de tiro, a si que no te hacia sentir como si estuvieras tu sola rodeada de gente, sentías que estabas rodeada de amigos que te ayudaban cuando algo salía mal, pero no todas las personas del club eran así, porque había gente con malos valores que en vez de favorecer a la cooperación intentaban dividir al grupo y hacerse notar. Yo tuve una pequeña enemistad, pero también logre formar una gran amistad, a si que eso me hacia seguir mi vida en el club de manera cómoda, y hoy en día que ya no puedo asistir siento nostalgia y cariño hacia el club.
Por otra parte las normas, que en caso del manejo de armas tienen que ser contundentes y claras, las ponía el monitor a cargo de la actividad, pero pese a utilizar armas nunca hubo ningún problema porque todos eran muy responsables y los más veteranos ayudaban a que se respetasen y orientaban a las personas mas novatas, eso favorecía un ambiente de integración cómodo para todos.
En conclusión considero que mi grupo nunca tuvo una etapa final, porque a pesar de que algunos nos fuimos, muchos seguimos en contacto, y nuevas generaciones llegaron para sustituir nuestra marcha.
Teníamos pocas actividades compartidas, ya que solo realizábamos el calentamiento en grupo, pero aunque las demás actividades eran individuales siempre estábamos hablando entre nosotros en los circuitos de fuerza o cuando terminábamos una ronda de tiro, a si que no te hacia sentir como si estuvieras tu sola rodeada de gente, sentías que estabas rodeada de amigos que te ayudaban cuando algo salía mal, pero no todas las personas del club eran así, porque había gente con malos valores que en vez de favorecer a la cooperación intentaban dividir al grupo y hacerse notar. Yo tuve una pequeña enemistad, pero también logre formar una gran amistad, a si que eso me hacia seguir mi vida en el club de manera cómoda, y hoy en día que ya no puedo asistir siento nostalgia y cariño hacia el club.
Por otra parte las normas, que en caso del manejo de armas tienen que ser contundentes y claras, las ponía el monitor a cargo de la actividad, pero pese a utilizar armas nunca hubo ningún problema porque todos eran muy responsables y los más veteranos ayudaban a que se respetasen y orientaban a las personas mas novatas, eso favorecía un ambiente de integración cómodo para todos.
En conclusión considero que mi grupo nunca tuvo una etapa final, porque a pesar de que algunos nos fuimos, muchos seguimos en contacto, y nuevas generaciones llegaron para sustituir nuestra marcha.
Comentarios
Publicar un comentario